Logo
News image
Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-03-09

EL ENTRENADOR

- Una vuelta de 500 metros con trote suave para entrar en calor.
- ... (Nadie dice nada y se cumple con la orden)

5 minutos después...
-Ahora, desde esta linea hagan skipping y vuelvan recuperando.
-.... (Pasa lo mismo que la vez anterior)

-¡Levanten las rodillas a la altura de la cintura!
- ¿Más todavía? - se escucha de fondo-
- Si, un poco más.

¿A cuántos de los que pertenecen a un grupo de running o gimnasio le suena este diálogo? En la vida cotidiana tenemos muchas personas que nos hablan, pero a muy pocos los escuchamos como a EL PROFESOR. A este individuo, al que se le da potestad de nos rompa en mil pedazos durante la semana, se le debe gran parte de los logros que podemos conseguir.

Es nuestro testeador de esfuerzos, suele darse cuenta de si tenemos un buen día o uno para olvidar rápidamente. Con la experiencia de interactuar con los runners que va ganando suele darse cuenta de detalles que el ojo humano "normal" no ve. La mayoría de ellos pasaron por lo que nos hacen pasar.

Es como un legado que va dejando e inculcando donde, en mi caso, hace que me anime a dar consejos a los demás escuchados de él.

Anima, alienta, motiva, sugiere y sobre todo ayuda a recapacitar y calmar las ansiedades. Podría tener una remera que diga: "Paso a Paso" para enseñar que no hay necesidad de quemar etapas. Al momento de la carrera se encarga de establecer los últimos detalles y la entrada en calor.

Sufre lo mismo que vos y disfruta de igual manera. Mientras corremos te acordas de él, de como poner los brazos, de cómo apoyar el talón, de todo lo importante. Vas pensando en sus enseñanzas o hasta de cómo manejar el aire que respiras.

La medalla es tuya, la ganaste de buena ley. Pero él te hizo tenerla más cerca.

Comentarios

Subir