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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-05-20

CUÁNTO NOS AYUDA EL RUNNING A MANTENER EL EQUILIBRIO MENTAL

El running afecta a nuestra mente y esto puede tener efectos tanto positivos como negativos. Una misma situación se puede vivir de muchas formas distintas y haber corrido antes nos situará en un contexto positivo. 

La gratificante sensación de correr
Terminas tu sesión de running, poco a poco recuperas tu aliento mientras el corazón vuelve a su ritmo habitual. A partir de esos instantes, una sensación de bienestar te invade y te hace ver el mundo de otra forma. Esto se debe a que cuando corres, libera endorfinas.

Las endorfinas, una fuente de positividad y fortaleza
Se trata de neurotransmisores que ayudan a generar pensamientos positivos. Así podemos entender que todo se transforme al regresar de una rutina de deporte. Es más, es una sensación placentera que tiene mucho que ver con el amor. “Las endorfinas son las hormonas que se liberan cuando te enamoras”.

También nos ayuda a prevenir enfermedades y, por otro lado, cuando estamos inactivos, anímicamente es común que también nos encontremos apáticos. Este estado mental baja las defensas y nos hace más propensos a enfermarnos.

Correr en grupo es un doble beneficio
Los psicologos deportivos dicen: “La actividad física realizada 5 veces a la semana es un factor preventivo de estados depresivos. No es un elemento terapéutico ni de tratamiento, pero sí deprevención”. 

Además, si se hace en grupo, los estados de regulación del propio organismo se acentúan. Y es que ya no solo se activa el metabolismo y el funcionamiento general del organismo, sino que “la fisiología del organismo se regula a través de las relaciones con otras personas”. El mero hecho de estar con personas compartiendo una tarea en un ambiente distendido ya regula el sistema nervioso.

El riesgo de excedernos en la actividad física
Tratar de olvidar los problemas a través del deporte puede llevarnos al inmovilismo emocional, según nos cuenta Ramírez. Podemos dejar de atendernos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos al convertir el running en un anestésico de las emociones. No hay que perder el contacto con nuestra realidad.


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