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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-07-24

USA MIS OJOS

Que una persona dedique su tiempo ya es un acontecimiento digno de admirar. Si a eso se lo complementa con dar sus ojos a una persona que quiere correr pero por medios propios se le complica muchísimo, no tiene precio. Hoy vamos a contar la historia de Francisco Colom, los ojos de Bruno Sbaiz.

Francisco nació hace 25 años en Jose C. Paz, provincia de Buenos Aires, es hijo de Cecilia y Pablo y hermano mayor de Julieta (21) y Matías (20). Actualmente, vive en San Miguel.

¿A qué se dedica Francisco? ¡Oftalmologo! No solo es los ojos de Bruno mientras corren, sino que cuida la vista de cientos de personas que pasan por el Hospital Posadas de la Ciudad de Buenos Aires. Lleva dos años de residencia.

Desde que de chico jugaba al golf con su abuelo, siempre se encontró ligado al deporte ya sea  futbol, tenis y natación.A los 17 ancló en el running.
Bruno tiene 40 años, es contador, tiene un hijo de 1 año y empezó a perder la visión a los 18 años por una enfermedad hereditaria que se llama Retinosis Pigmentaria. Él toda su vida fue amante del deporte, pero después de unos años de perder la visión, encontró en él algo especial.

La unión de ambas historias tiene nombre y apellido…  Mauro Vazquez, entrenador de ambos, además es guía de atletas no videntes. Armaba los entrenamientos y se turnaba, junto con Francisco, para acompañarlo a Bruno.
“El día que salimos a correr por primera vez, Bruno me preguntó a que me dedicaba, y él pensó que le hacía una broma cuando le dije que estaba por recibirme de médico y que quería ser oftalmólogo.” Su único “accidente” fue en esasalida. Tenían acordado hacer referencia a las lomas, las bajadas y doblar a los costados. Pero nunca dijeron nada de las cuestas. Resultado: Tropezón con caída, algo que no se volvió a repetir hasta ahora.

Hace 3 años que entrenan y compiten en las principales de Argentina. Su debut fue en la carrera de River Plate de 2017.

Su sueño es acompañar junto con Mauro a Bruno en lograr terminar los 42k de Nueva York.

“Pocas personas saben cómo corren las personas con discapacidad visual, y la verdad es que cada vez que nos ven entrenar juntos o en las competencias, nos miran raro o nunca falta el que nos grita algo o se ríe de nosotros, y eso es algo que nos duele mucho. Ellos corren atados de la mano con una soga o un elástico a su guía. El guía le va diciendo lo que tiene que hacer, por ejemplo cuando tienen que doblar, saltar, si se acerca una subida, una bajada, un charco, o ayuda a pasar a los demás corredores.”

“Me escriben personas no videntes para que los acompañe o personas para que quieren ayudar a otros no videntes. Nos gustaría colaborar a difundir esta temática por el mundo.”

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