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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-05-04

CLARISA RIOS

Nacida en San Miguel (Buenos Aires) hace unos 38 años, es una de las corredoras elites de Argentina en largas distancias. Pero sus logros más importantes se llaman Emma y Juani, sus dos hijos.   Familia, amor, amigas, dedicación, bajones, tristezas, sacrificios  y alegrías.

Clarisa hace un repaso de toda su vida para HISTORIAS DEPORTIVAS:
 

“Mi vida deportiva arrancó con la gimnasia a eso de los 9 / 10 años donde continué hasta los 13. El lugar donde lo practicaba tenía un nivel nacional y competíamos bastante. Ese fue el primer lugar donde me encontré con la exigencia y eso me encantaba. No todo ese periodo fue lindo, a los once tuvimos que pasar junto con mis tres hermanos el divorcio de mamá.  

En la época de la secundaría hubo un bache ya que era bastante exigente con el estudio y me aleje del deporte hasta los 18. Luego empecé con las clases de aerobics buscando lo que buscan las chicas, cómo achatar la panza y levantar la cola. Con 16 años estudie para tener el título de  “Técnico científico literario”, luego hice el profesorado y comencé a ejercer por 15 años.
 

Siempre tuve un problema con el peso. Vengo de una familia con tendencia a engordar y es por eso que me encontraba haciendo dietas de manera constante. Empezaba y dejaba, empezaba y dejaba. Además, fumaba desde los quince años. Esto fue así hasta que me di cuenta que tenía que hacer otro tipo de cambio.  

A los 21 años empiezo a correr buscando dejar el cigarrillo. Me di cuenta que se me había hecho un habito lo de prenderme uno a las once de la mañana y de necesitar 5/6 durante el día. Buscando proponerme terminar con esto, comencé a ir al gimnasio “Oxigeno” de mi amiga Marcela D´Onofrio. Donde a ella junto a Mariela Ortiz  (Ganadora del Maratón de Buenos Aires) las veía que iban y venían corriendo. Ambas hablaban de carreras y yo solo levantaba peso.
 

Un buen día Fernando Diaz Sanchez, que sigue siendo aún mi entrenador, me vio y me puso como desafío hacer 40kms en bicicleta sin bajarme hasta terminar. Lo hice. Viendo el desempeño que tuve me propone de empezar a correr, cosa que me dio gracia ya que no corría ni el colectivo. Sus palabras fueron: ´Tenes que salir a entrenar con Mariela´.  

Ya con 24 años, en los entrenamientos diarios intentaba seguirla a como diera lugar. Me ahogaba muchísimo, me caía en el piso, terminaba hecha pelota pero no me daba por vencida.  

En 2004, la ciudad de 25 de Mayo (Buenos Aires) me vio debutar en mi primera carrera popular. Mi miedo más grande era el de terminar última cosa que no fue así. Fueron 6k que los termine a nivel de vomitar. Pero me entusiasme con el atletismo y no quise parar más. Desde ese momento “Fer” me armó las planificaciones y comenzó a formarme como corredora. Esos primeros programas de entrenamiento, que se escribían en agendas de papel, los tengo guardados como un gran recuerdo de mis inicios.  

Durante los primeros años en el running pasé por todos los estados. Estuve de novia, me case, tuve a mi primer hijo (Emma) a los cinco años de entrenar y al año me separe. Luego de ser mamá comencé a entrenar de nuevo solita y paulatinamente. A los cincuenta días arranque de a poco y al año pude volver a tener un buen rendimiento.  

Me levantaba a las cinco de la mañana a entrenar y llegaba corriendo a los colegios donde trabajaba. O de terminar el trabajo, sacarme el guardapolvo y entrenar. Con ese trajín llegue a preparar y hacer el Medio Maratón de Buenos Aires. De ese día me acuerdo que a las seis de la mañana deje a Emma  al papá, fui, corrí y volví rápido para amamantarla. Siempre tuve mucha voluntad.
 

Ya en 2014. Tuve una baja de rendimiento por sentirme sin motivación y no conseguir mis objetivos. A lo que además se unió una enfermedad grave de mi mamá. Ese combo de cosas hizo que fueran meses muy complicados de llevar. Pero prometí una cosa, si ella se salvaba, iba a correr un maratón.  

Mi mamá salió adelante pero al mes y medio perdí un embarazo, por lo que me debatía entre seguir intentando quedar embarazada o concentrarme y volver al ruedo . Empece a entrenar. Me uní a los entrenamientos de Mariela buscando llegar a Rotterdam´17. La segunda opción fue lo que pasó. Fuimos a entrenar a Tandil, (Bs. As.) donde corrí el "Cruce Tandilia" donde pude ganarlo y a Cachi (Salta), buscando la mejor puesta a punto. Gracias al aliento de Nicolas Cena, mi actual pareja y papá de Juani, pude lograr hacer esa carrera (Realizó un tiempo de 3:02:01).

¿Porque corro? En este momento especial que acabo de ser madre, busco un poco de libertad, busco tener aquellas sensaciones de autoexigencia , de autosuperación en la que me encontraba antes.  

Correr para mí libera la mente y ayuda a pensar. Te muestra de que estas hecho, de que sos capaz y te conecta con tu cuerpo. Por donde lo mires, tiene beneficios. Para mi, es una forma de vida.  

¿Mis objetivos? Los tengo que charlar con mi entrenador. Fer es muy conservador y humano. Sabe que acabo de pasar el puerperio y me estoy recuperando de a poco así que intenta no meterme demasiada presión. Lo que me ayuda es que me da objetivos a corto plazo. Estamos manejando un entrenamiento de ritmos intercalados; con caminata y trote, y buscando sostener el trote por más de 35 minutos en un ritmo agradable a mi respiración. A largo plazo será entrenar para un maratón.  

Nunca hay que perder la motivación y las ganas de salir a correr. Siempre se puede.”

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