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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2020-05-27

DANA VOLLMER, CORAZÓN OLÍMPICO

Padece taquiarritmias, un defecto que hace que su corazón lata rápida y descoordinadamente. En una persona que lleva una vida normal no supone un problema grave, pero si se trata de un deportista de élite, la cosa se complica. Éste es el caso de Dana Vollmer (32 años). A los 16 años consiguío ingresar al exigente equipo olímpico de natación de Estados Unidos para ir a Atenas 2004, un premio para quien consiguió cuando tenía 12 años, en la nadadora más joven en participar en unos trials, el proceso de selección estadounidense para los Juegos.

Para conseguirlo, dejó atrás en la prueba de 200 metros libres a la veterana Lindsay Benko, 10 años mayor que ella, con tres citas olímpicas y con el récord en la distancia en su haber. Vollmer ganó la final con 1m 59,20s, por 1m 59,29s de Benko. Mientras disputaba la final, y como siempre que se lanza a una piscina, a Vollmer la esperaba un salvavidas en la orilla, un desfibrilador. Y es que además de las taquiarritmias, el corazón de la joven nadadora sufre también el síndrome de Trastorno del ritmo cardíaco, que hace que en ocasiones el período de descanso entre latido y latido sea más largo de lo normal. La suma de problemas cardíacos le obliga a competir y entrenarse con un desfibrilador -aparato que aplica descargas eléctricas para restablecer el ritmo del corazón- siempre a la vista, por lo que pueda ocurrir.

 "Llevo uno portátil cada vez que nado. Mi madre, mi entrenador y hasta mis amigos han aprendido a usarlo. De momento no lo he necesitado nunca", explica Dana, que arrastra su particular peso desde hace un año. Siempre había sabido que su corazón se aceleraba por encima de lo normal, pero no hasta el punto que lo hizo a las puertas de los campeonatos nacionales de primavera de Estados Unidos.

 "Estaba entrenándome cuando mi corazón saltó hasta ponerse en 250 -las pulsaciones máximas para alguien de 15 años rondan los 200-. Tardé cinco minutos en recuperarme", recuerda la joven nadadora. Un cateterismo confirmó que tenía un corazón defectuoso. Dos días después de someterse a una ablación con radiofrecuencia, intervención que permite anular aquella parte del corazón que provoca la arritmia, volvió a la pileta; nueve días más tarde acabó quinta en 100 metros mariposa en los nacionales.

 Pese a los buenos resultados deportivos, la mala suerte parecía continuar. Aquel susto en la piscina le llegó justo cuando acababa de recuperarse de un desgarro del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha, lesión que se hizo mientras jugaba al baloncesto.

 "Los médicos dijeron que su rodilla no podía estar peor y que tenía dos opciones: quirófano o soportar el dolor", apunta Ron Forrest, su entrenador desde hace cuatro años. Vollmer decidió seguir, pero sólo entrenándose en estilo libre porque era incapaz de dar la patada en mariposa. No sólo logró clasificarse para los Juegos Panamericanos de 2003, sino que allí batió los récords del torneo en 100 metros mariposa, 800 libres y 400 estilos, y logró el oro en estas dos últimas pruebas y en la de 200 libres.

 La pasión de Vollmer por la natación no tiene límites, ni siquiera los de su salud. Esta texana nació y vive junto a sus padres Les y Cathy, y su hermano mayor Nick, en Granbury, un pequeño pueblo de poco más de 50.000 habitantes perteneciente al condado de Hoods. A 45 minutos en coche se encuentra el club de natación de Forth Worth, creado en 1975 y uno de los que integran el órgano que controla este deporte olímpico en Estados Unidos.

En esos Juegos Olimpicos logró ganar la medalla de oro en 4 x 200 metros libre.
En el Campeonato Mundial de Roma (2009) ganó dos medallas, una de plata y otra de bronce. En 2011 se celebró el Mundial en Shanghái, y Vollmer ganó tres medallas: dos oros y una plata. En su primera prueba de 100 metros libres.


En 2012 fue seleccionada para representar al equipo de natación en su segunda participación olímpica en Londres 2012 con el resultado de un primer puesto en los 100 metros mariposa y tercero en los 200 libres. En la final de 100 mariposa, Vollmer quedó primera en 56,50 por delante de Claire Donahue por un segundo de diferencia. En las semifinales batió su propio récord por 5 décimas.También compitió en la categoría de 100 libres quedando séptimacon 56,61. En las pruebas clasificatorias volvió a superar su récord nacional y el olímpico a la vez en 56,25 en los 100 metros mariposa. Ya en la final, batió el récord mundial con el resultado de un oro en 55,98.
 

 “Es lo que haces con los momentos difíciles lo que definirá el atleta en el que te convertirás.”

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