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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-07-27

DELFO CABRERA

Cabrera empezó a correr hasta el podio. ganando una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. Cuatro años después fue el abanderado de la delegación argentina en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. Gano 250 competencias de las 300 en que compitió. Conoce un poco más de su historia a 38 años de su partida.

Fue el cuarto de los seis hijos de Claro Cabrera y de Juana Gómez. De familia humilde, comenzó su carrera deportiva en la adolescencia, cuando de regreso de su trabajo hacia su casa realizaba el trayecto corriendo junto con un hermano. Desde muy temprana edad solía realizar faenas pesadas para ayudar a su familia. Así fue templando su cuerpo y el alma de hombre sacrificado. 

El trayecto que emprendía corriendo era cada día mayor, así fue como se fue forjando el espíritu de corredor, hasta que en 1932 el logro del argentino Juan Carlos Zabala en el Maratón de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles inspiró a Delfo a emprender una carrera como corredor profesional. Su destreza la adquirió en el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires, a donde llegó a los 18 años por iniciativa del que fue su maestro y uno de los profesores más brillantes del atletismo argentino, Francisco Mura, siendo luego múltiple campeón nacional y panamericano.


En las épocas de su servicio militar se destacaba en su pelotón por ser siempre el primero en llegar al realizar la famosa "carrera march".


Al terminar su servicio, viajó a Buenos Aires, donde se estableció y formó familia con Rosa Lento con quien tuvo 3 hijos: Hilda, María Eva (ahijada de Eva Duarte de Perón) y Delfo. Por el apoyo que recibió del peronismo para fomentar el deporte (incluso recibió en 1949 la Medalla Peronista) fue vetado, junto con centenares de deportistas, durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu de participar en todo tipo de eventos deportivos dentro y fuera del país. ​


Fue bombero en la Policía Federal. Recibió como premio una vivienda otorgada por la Presidencia de la Nación, en Sarandí. Ya de adulto, cursó estudios de educación física.


En 1948 para los Juegos Olímpicos de Londres Delfo viajó junto a Eusebio Guiñez y Armando Sensini, quienes emprenderían el 7 de Agosto  a las 15:30 el maratón. Al comenzar la carrera el paso lo marcó el competidor coreano, pero pronto tomaría la cabeza de la competencia el belga Gailly durante casi toda la carrera. Los competidores argentinos tenían como estrategia reservar fuerzas para el sprint final. Cabrera se fue acercando poco a poco al líder hasta la entrada al mítico estadio de Wembley donde Delfo entró en el segundo puesto. El líder Étienne Gailly parecía quebrado físicamente por el extenuante calor y Cabrera, con un excelente fínal, logró superarlo ante la ovación de la gente que había llenado el estadio y pudieron ver así como entraba en primera posición. ​


Posiciones finales:

  • Delfo Cabrera , 2h34m51s
  • Thomas Richards (Gran Bretaña) 2h35m07s
  • Etienne Gaily (Bélgica) 2h35m33s
  • Johannes Coleman (Sudáfrica) 2h36m06s
  • Eusebio Guiñez , 2h36m36s
  • Sidney Luyt (Sudáfrica) 2h38m11s
  • Gustav Ostling (Suecia) 2h38m40s
  • John Systad (Noruega) 2h38m41s
  • Armando Sensini,  2h39m30s
  • Henning Larsen (Dinamarca) 2h41m22s
  “Corrí de atrás, ocupándome de mí más que de ellos. Después de veinte kilómetros empecé a avanzar. Fui pasando fácil. Faltaban cinco mil metros cuando me coloqué primero. Aquí, al entrar en el estadio, apuró el belga y entró antes que yo. Pero yo sabía que era mía”

Dato de color: Ningún otro país logró clasificar 3 corredores entre los primeros 10 puestos en una maratón olímpica hasta los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde Etiopía consiguió colocar sus tres corredores entre los 7 primeros.

En 1980, la Fundación Konez le otorgó un Diploma al Mérito como uno de los cinco mejores atletas de la historia en la Argentina.


El capítulo final de su vida ocurrió el 2 de agosto de 1981 en un accidente automovilístico al regresar de ser homenajeado en la localidad de Lincoln. Con 62 años se despedía la figura de un héroe para que nazca la historia del mito, el mito de la maratón argentina.

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