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Autor: Cynthia Plohn - Fecha: 2019-03-07

UN VERDADERO IRONMAN

El mes de febrero de 2001 fue un antes y un después en la vida del triatleta Elías Lucero: un grave accidente de tránsito le provocó una lesión medular (parálisis en miembros inferiores).

Le dieron el alta en diciembre del mismo año, luego de meses de operaciones y una larga rehabilitación.

Su primer triatlón fue un short en 1998 dos antes del accidente en Mar del Plata y hasta el 2001 corrió olímpicos. También había hecho rugby, fútbol, taekwondo, y deportes extremos como buceo, andinismo, escalada, paracaidismo y surf.

“Pensé que todo se había perdido, ese sueño de correr un Ironman se esfumaba hasta que en 2012 ese sueño comenzó a tomar fuerzas nuevamente” recuerda Lucero. 

 Fue gracias a la CAF (Challenged Athletes Foundation), una fundación estadounidense que le subvencionó parte de la silla de atletismo que comenzó nuevamente a ilusionarse con volver a correr triatlón y con el sueño de llegar al Ironman.

Ya tenía la silla y le quedaba conseguir una handbike (bicicleta de mano) que consiguió gracias a un amigo que vendía la suya. En septiembre compró la silla y en noviembre estaba corriendo su primer triatlón adaptado en Baradero.

Sobre porqué decidió dedicarse al tría Elías comentó que como toda su vida hizo deportes, esta limitación física no le iba a impedir seguir realizándolos, “pero los que si me limitaban eran los médicos, quienes no me autorizaban a hacerlos. Fueron tres años de insistir e insistir, hasta que me dieron el ok, una alegría enorme tuve al saber que mi cuerpo sentiría nuevamente el agua con cloro de una pileta. Fue así que empecé a nadar en Ramsay un lugar donde se hace rehabilitación, una pileta que está a 39 grados a propósito para relajar los cuerpos espásticos de las personas que tienen alguna limitación física, pero no me importaba, yo quería nadar, sin importar frio o calor. Jamás perdí de vista mi objetivo, mi mayor ilusión: volver a correr triatlón”.

Elías si que sabe de esfuerzos y sacrificios pero parece no importarle cuando hay objetivos claros: sus días comienzan a las 4:30hs y culminan a las 23hs.

Salvo cuando en su planificación dice descanso absoluto, realiza la sesión del estímulo que le toque hacer, 2 horas aproximadamente, luego trabajo 8 horas y por la tarde hace  la otra sesión de entrenamiento o de gimnasio de 2 a 4 horas, salvo el día que va a la universidad que solo entrena por las mañanas. Todo bajo el mando de su entrenador Hugo Bressani del Ironteam Argentina.

Lucero tiene varios galardones como haber sido Campeón Panamericano Categoría Paratriatlon, Triatlón Internacional de La Ciudad de La Paz Entre Ríos en 2012/2013/2014/2015 y más recientemente 1er Puesto Categoría Paratriatlon, Ironman 70.3 Buenos Aires, Nordelta, 2016 y su gran logro y uno de sus sueños cumplidos: Campeón Sudamericano Ironman, en Mar del Plata en diciembre 2018.


Actualmente está entrenando a full para el Ironman 70.3 Punta del Este en abril y para Nordelta 2019 en noviembre y su otro gran sueño a largo plazo es participar del Campeonato Mundial Ironman que se realiza en Kona Hawái, para lo cual debe clasificar en el Ironman 70.3 Buffalo Spring, en Estados Unidos.

“No se qué bueno habré hecho para tener un cuerpo que se banque esto, para tener una cabeza que aguante esto, y para tener un corazón que no aguante si no es haciendo esto, porque la verdad es que soy un privilegiado, es como estar en el cielo en vida, sufriendo, entrenando, haciendo lo que más me apasiona, logrando todo lo que me propongo, incluso hasta cuando no lo logro, soy tan cabezón que insisto hasta conseguirlo, como me pasó el 3 de diciembre de 2017  que quedé fuera de tiempo en el segmento de ciclismo en el Ironman de Mar del Plata, pero esa carrera me debía algo, la ciudad en la cual viví años y en la cual casi pierdo la vida me vio cruzar la meta el 2 de diciembre,  ya puedo dar gracias de la vida que tengo, así que mientras la tenga la voy a exprimir como una naranja….. Hasta que se acabe……” dijo Elías, quien disfruta la vida al máximo demostrando que nada está perdido y que, a pesar que todos los días se enfrenta con obstáculos, los va superando y a la vez motiva e inspira a otras personas con y sin discapacidad “ojalá y bienvenido sea si lo hago” finalizó. Y la verdad es que si lo hace con su fuerza de voluntad, un gran amor por lo que hace y una actitud siempre positiva que todos deberíamos imitar. 

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