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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-06-07

MARCAPASOS

Graciela Zurschmitten es de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, y tiene 42 años. Se encuentra casada con Diego hace 20 años con el que tiene dos hijos, uno de ocho y otro de diez. Y, para terminar una descripción de ella, se puede agregar que es oboísta y trabaja de profesora de música en escuelas públicas de la zona.  

Todo lo anterior, sus amores y pasiones, la ayudan a sobrellevar lo que hace unos trece años le viene ocurriendo en temas de salud: “A los 29 años comencé a desmayarme mucho y después de algunos estudios y de terminar internada en unidad coronaria me colocaron un marcapasos.”  

En el camino a esta decisión, los doctores tuvieron en cuenta que solía desmayarse en cualquier parte, desde el trabajo hasta en la calle. Lo que más los complicó fue no encontrar un camino hereditario a los problemas de coagulación que ella sufría y acarreaba todo. “En algún momento de mi vida escuche que mi abuelo por parte de mamá sufría esto.” Tampoco era de fumar y solía llevar una vida sana.  

En 2017 el hematólogo le recomienda hacer actividad aeróbica. Esa opinión recibida la llevaba a empezar en un nuevo ya que no estaba acostumbrada al deporte. No realizaba nada.  

Junto a su hermano mayor y su marido dio los primeros pasos. Arrancó con salidas de 500 / 600 metros. Luego tuvo la posibilidad de hacer una carrera de 5k en la escuela de sus hijos. Posteriormente y ya mucho mejor adaptada hizo los 10k del Club Atlético Banfield donde ganó su categoría. En toda actividad que realiza sabe que tiene que tener muchos recaudos:  

“Tengo un marcapasos a demanda, quiere decir que cuando nota algo mal lo arregla ya sea una taquicardia o bradicardia. Por eso, tengo que tener moderación de pasar de la nada a un montón de pulsaciones. Ya que si el marcapasos nota un cambio brusco, se activa estilo desfibrilador y me tira al piso. Me puede llegar a pasar cuando corro y freno de golpe. Estoy muy pendiente a todo. No es lo mismo para mí entrenar como para los demás.”  

Todas las llegadas en las carreras son de una gran alegría familiar. Es un gran premio para ella y para todos los que la apoyan y ayudan. “Cada logro me da mucha satisfacción y ver la cara de mis hijos cuando llego no tiene precio.” Sus objetivos pasan desde prepararse para un 15k de cross , pensar en el medio maratón de Buenos Aires y soñar con los 42k de Nueva York.

Si sos dueño de una historia de motivación o superación como la de Graciela, comunicate por privado con Historias Deportivas.

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