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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2020-03-24

LAURA URTEAGA Y UN REPASO DE SU VIDA

Nació el 12 de Diciembre de 1973 y el 21 de Febrero de este año nos dejó luego de pelear desde 2011 contra un cáncer irreversible. Integró la Selección Argentina en el Mundial de Triatlón, fundó el sitio y grupo de entrenamiento La Deportista y se graduó como Licenciada de Comunicación Social.

Desde los veinte años empezó a correr y se convirtió en triatleta. Fue tres veces campeona argentina y representó al país en el exterior, en 2008, cuando integró la Selección Argentina en el Mundial de Triatlón de ClearWater, en Estados Unidos.

En 2009 creó el grupo de entrenamiento del que surgieron cientos de corredores amateurs que, de apenas caminar algunas cuadras pasaron a correr hasta maratones. Fundó el primer espacio digital de habla hispana dedicado al deporte femenino.


Desde 2011, cuando se enfermó, Urteaga alternó períodos de recuperación con otros en los que las quimioterapias la alejaban de la pista del Parque Chacabuco, la pileta y las carreras, adonde volvía cada vez que las fuerzas se lo permitían. Ahí estaba, en los gazebos que se armaban después de las pruebas. O en la pileta del club de Caballito, en donde siempre era la que comandaba a los nadadores del andarivel y les imponía su ritmo: siempre iba para adelante. 

En 2014 logró el primer puesto en la competencia Aguas Abiertas Cruce Lago Nahuel Huapi, en Bariloche. Ya había pasado por operaciones y tratamientos de quimioterapia. La travesía tuvo sus costos. Un cuadro de hipotermia la debilitó durante la prueba. Pero llegó.

En las redes sociales contaba los pasos hacia adelante y fue reconstruyendo su historia. También posteaba cuando el resultado de algún estudio no era el esperado y el enojo o la angustia se adueñaban de la escena. Había publicaciones optimistas y otras no tanto.

En 2018 nos decía en un posteo de Instagram:
 

“Me enfermé en plena carrera deportiva, y con una bebé de 1 año. Tengo cáncer hace 6 años y es un cáncer que no da tregua. Hace poco me enteré que es "incurable". Y me sentí muy triste porque realmente pensaba que se podía curar. Aquí está, y yo con él. Estamos negociando, le digo a esas células que se pusieron dadas vuelta que vuelvan a estar bien, que ya no tienen que estar patas para arriba. Algunas lo aceptan porque saben de mis ganas de vivir. Otras son muy rebeldes y no, no quieren volver a mutar. Entonces hago los tratamientos que son duros y me dejan "frita".
 
Así estamos, hablando con ellas (las células), Les digo que se pongan contentas, con carita feliz, pensando que el milagro puede existir. De hecho, y no lo digo soberbiamente, el milagro ya está en mí. Los médicos dijeron que sólo me quedarían dos años de vida. Y ya pasaron más de dos años desde aquel pronóstico, y aquí seguimos. Dieta, deporte y sobre todo amor.”

Peleo todos los días por su familia. Puso toda la fuerza por disfrutar todos los días con una sonrisa y a ser mejor en todos los aspectos de la vida.

Ella nos enseñó y pidió terminar las carreras con una sonrisa y los brazos en alto.

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