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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2020-02-29

LUIS ORTIZ Y SU TRAYECTO HASTA HOY

Nací en Eldorado, Misiones, tengo 29 años y actualmente vivo en San Cristobal, Capital Federal. Mi familia está compuesta por mi mamá y mis dos hermanas Yesica y Yenni. Las tres están muy ligadas al deporte como yo.

El primer deporte que hice fue el típico, futbol. A los ocho años arranqué en un club de barrio y con el tiempo pasé por un par de clubes. A la par realizaba básquet para intentar estirarme un poco por ser de una estatura baja.

El atletismo apareció cuando realizaba estos dos deportes. Teniendo 14 años era suplente en el equipo de futbol por un cambio de técnico que no me tenía mucho en cuenta, eso me hizo dedicarme más al básquet. Pero tuve la mala suerte de que me pase lo mismo, casi no jugaba.

Yenni, que se dedicaba a la macha atlética, me llevó para el camino del atletismo. Lo primero que le dije fue: “Ni en pedo me veo con short corto y musculosa”. Pero luego de tantos intentos fallidos en el básquet le di la oportunidad a correr.

La primera carrera fue un 5k para la escuela donde estudiaba. La hice con todo el equipo de básquet incluyendo las zapatillas. Lo más increíble es que LA GANE. Me di cuenta que era divertido y que no dependías de nadie. Desde ahí arranqué.

Mi vieja cómo siempre me compro las zapas para poder realizar el deporte, cómo lo hizo por todos los que pasé. Mejor equipado inicié los entrenamientos. En 2006 José Luis Alé, mi primer entrenador, me contó que iba a realizarse un torneo provincial cross country clasificatorio para un nacional y van los mejores de la provincia. Me anime y fui.

Arranqué la competencia con tanta fuerza que le gané a todos los pibes que estaban más preparados. Esa victoria me abrió la posibilidad de correr en Buenos Aires. Viajar es algo que me encanta y me encontré que el atletismo me da esa posibilidad. Este nuevo torneo me dio a entender que necesitaba entrenar mucho mejor para poder representar a mi provincia. Para que se den cuenta del nivel que encontré, el ganador fue un tal Joaquín Arbe.

Tuve un parate en el 2009 donde me dedique a terminar la secundaria.

Como mi vieja fue madre soltera, el año que siguió me dedique a trabajar para ayudarla y mantener nuestra casa. Pase por una verdulería, una librería y hasta por una estación de servicio despachando combustible.

Buscando mejorar es que en 2011 me vengo a vivir a Buenos Aires. Me hospedaba en un hostel estudiantil y entrenaba en el CENARD todos los días. Represente los colores de Ferrocarril Oeste antes de que entrara en quiebra entrenado por Rodolfo “Toto” Barizza. Arranqué por las bases, con carreras de 800 y 1500, solamente.

Cuando Ferro ya no daba más atletismo pasé a Quirón por ocho años. Fui evolucionando en las distancias y hasta realicé 1500 y 3000 con obstáculos. Mis primeras medallas fueron en estas disciplinas, aunque a mí profe no le gustará tanto.

Gracias al nuevo team, desde 2015 realizamos pretemporadas en Brasil. Algunas fueron hasta de cuatro meses. Por lo que para sostenerme económicamente, trabajé en una casa de deportes.

Desde el año pasado estoy bajó las ordenes de Fernando Diaz Sanchez y su running team. Fue un cambio muy duro para mí, dejar a Rodolfo me costó mucho. Pero mi carrera lo necesitaba para saber que hay más allá de Quirón y plantearme objetivos y distancias nuevas. No me arrepentí. Fer te acompaña y te entiende siempre.

Mi sueño es cómo el de cualquier deportista… llegar a los Juegos Olímpicos. Si se llega, se llega. Y si no se llega, no sentiría que fue un fracaso en la vida. “Andate a dormir sabiendo que diste todo”, es una frase que aprendí de mis entrenadores. Creo que puedo correr profesionalmente hasta los 45 años, después me gustaría ser entrenador de lo que sea. No me caso solamente con el atletismo, soy amante del deporte. Quiero ser un profesor que pueda hablar de cualquier disciplina.

Mis preferencias pasan por los 3000 con obstáculos y los 5000. Aunque le estoy tomando el gustito a la Media también.

El atletismo me sentó cabeza. Cuando era muy pibe era de salir bastante y esta actividad me acomodo. El cambio que hice a venirme a Buenos Aires lo deja más demostrado. Lo tomé como mi nueva forma de vida. Aunque en algún momento deje de correr, la manera de vivir no la voy a cambiar más.

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