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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-10-19

MÁS QUE UN TRY

Siempre se respiro el deporte en la casa de Uriel Mansilla. Su papá, profesor de educación física, jugó como pilar derecho al rugby cuando era joven y su mamá ex jugadora de hockey. Sus inicios fueron en las cachitas de futbol de Villa Constitución, ciudad que queda a 50 kilómetros de Rosario. Desde 2016, su vida se traslado a Caballito, Ciudad de Buenos Aires.

El tiempo pasó y la sangre tiró… se empezó a meter en el rugby. Desde los 15 años nunca paró de mejorar y llego a ser convocado por la URR (Unión de Rugby de Rosario) al año de jugar. Realizaba 100 kilómetros en colectivo cuatro veces por semana para entrenar en Universitario de Rosario.


27 de Abril es una fecha que está marcada en la vida de él y su familia. ¿A qué se debe eso? Siete años antes de su nacimiento, su madre perdió un embarazo; Esa fecha misma fecha, tendría que darlo a luz a él, pero la mamá pidió adelantar el parto; La tercer coincidencia es la que marcará toda la historia que viene. 

La vida de idas y vueltas que llevaba, hizo que conociera a la que fue la madre de sus tres hijos. Valentina de 5, Milena de 3 y Bastían de 1. Como ella era de la ciudad de Buenos Aires, tenía que viajar todas las semanas. Lo que antes eran viajes de 100k se convirtieron de 300. Salía los viernes a la tarde de la ciudad de Rosario, volviendo los lunes a la madrugada.

Pero un día, no hace falta volver a nombrarlo, en 2013 todo cambió para siempre. Regresando a la ciudad santafesina, a un camión que tenía delante de su auto se le desprende un hierro que atraviesa el parabrisas y luego su cabeza. Este accidente lo dejó inconsciente, provocándole rotura de cráneo, la pérdida de masa encefálica y liquido cefalorraquídeo.

De urgencia y en estado crítico fue llevado al hospital Santojanni de Buenos Aires. Ni los doctores creían que pasará de ese mediodía, no había mucho que hacer.

Cuando empezó a mejorar de a poco, las cosas se complicaron nuevamente.Contrajo una infección hospitalaria que le ocasiono un absceso cerebral y sufrir dos paros cardiacos.

“Estando en coma unos días recuerdo que desperté y vi que de mi cuerpo salían cables y tenía el respirador en la garganta. Lo primero que hice fue  arrancarme todo, así fue como me ataron de manos, pies y torso en la camilla para que no vuelva a hacerlo ya que eso me mantenía con vida estando en la shock room.”


Luego de unos días fue pasó a una sala “simple” donde, gracias a su padre, comenzó la rehabilitación a base de motivación y entrenamiento. Lo sacó de la cama y lo llevaba a caminar por los pasillos del hospital. ” Verdaderamente era más fácil quedarme acostado, pero si no me hubiese activado de esa forma dudo que hoy estuviera así.”


Al mes y medio del accidente lo dieron de alta, arrancaba la rehabilitación con profesionales y la espera de la prótesis proveniente de EE.UU.. “Por razones burocráticas  tuve que esperarla un año, concurriendo a rehabilitarme con un casco de bicicleta para cubrir la zona expuesta por la falta de hueso.”


Se sentía ridículo, con vergüenza de la situación. Además notaba cómo la gente lo observaba de manera de “bicho raro”.

“Me fui acostumbrando  y aceptando ante el espejo y más allá de las marcas que me dejo todo esto, me siento motivado mentalmente ya que la puedo contar.”

Finalmente llegó el día de la craneoplastia, la intervención fue realizada en el Hospital Italiano y demoró cerca de diez horas. Le hicieron un corte de oreja a oreja, por arriba despegaron la piel, colocaron y atornillaron la prótesis, cubrieron y cocieron.  

Al tiempo le dieron el “ok” para ejercitarse. Fue pasando por varias disciplinas para suplir a su tan amado rugby que debió descartar. La búsqueda termino cuando se subió a una cinta, comenzó a correr y quedó asombrado que cada día aguantaba más.  

“En noviembre de 2014 luego de 2 años rehabilitando, me anote a mi primer carrera, fueron 10 km. La complete en un buen tiempo y al cruzar ese arco de llegada pasaron muchas cosas en mi mente, tuve la misma sensación que supe tener al llegar a apoyar un try, ahí supe que esto había llegado para quedarse en mi vida.

Desde la primera a la última siempre que la arranque la termine, solo en una de los 30km de Bs As sur camine unos metros por un dolor pero la testarudez de ex rugbier me hace  seguir aunque duela.”


¿Qué significa en su vida correr?

“Correr me fortalece y me calma al mismo tiempo. Es mi mejor terapia, corriendo me conecto con lo más profundo de mi ser. Junto a mis hijos, es el motor de mi vida. Se que todo esto no es fácil, pero si lo fuera…  cualquiera lo haría.”

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