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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2020-07-17

PUNTA LARA, FONDOS Y CONTROL MENTAL

Escrito por Alejandro Asprella

En estos días se hizo público un comentario sobre el estado del camino a Punta Lara para quienes realizan entrenamientos en la zona.

Aprovecho entonces a compartir algunas ideas sobre este lugar y sobre los “fondos” del fin de semana.

Estos comentarios son para los amigos runners, que nunca se cansan de hablar de su pasión (aunque los temas sean siempre repetidos), pero también para los amigos que no son del palo , pero que se interesan con curiosidad por lo que se esconde en esta disciplina que nos lleva a actitudes , vistas desde afuera , tan locas e irracionales.

El término “fondo” se aplica a un entrenamiento de distancia extendida –normalmente 20km o más- y que se reserva para los fines de semana.

 Para los que gustamos de los fondos y las largas distancias, tenemos a mano un lugar privilegiado , poco aprovechado por los runners (salvo en parte por ciclistas): se trata de la extensión de la Diag 74 , el famoso Camino a Punta Lara, hacia el Río, tan conocido como ignorado.

Cansados de los lugares habituales urbanos (el Bosque , la Av 32, la Circunvalación…) tenemos a poca distancia de la ciudad, la posibilidad de una experiencia alternativa muy favorecedora de los entrenamientos de fondo.

Saliendo hacia Punta Lara , ni bien pasamos el acceso a la Autopista , las vías , el Aeroclub, se va ampliando el horizonte y la visión torna hacia un paisaje semi-rural y expansivo.

Vamos accediendo tangencialmente en los márgenes de una biósfera llamada Selva Marginal de Punta Lara , cuya biodiversidad asombrosa se transformó en un área de Reserva Natural Protegida, y que ya se va expresando al costado del camino.

El recorrido arbitrario del Río de La Plata quiso depositar en la zona, aportes de la cuenca del Paraná y el Uruguay cuyas vertientes se remontan hasta Bolivia y Brasil desde donde transportan una enorme simiente vegetal, cuya diversidad ha germinado en estas costas.

Junto al camino, en forma inmediata, impacta la aparición de esta flora variada de intensos verdes matizados. Variedad de árboles: los típicos Talas y Espinillos de la pampa pero también eucaliptos, sauces, ceibos, álamos, acacias negras, moras, fresnos , paraísos , curupíes,…

Los bañados son verdaderos humedales que en su enorme diversidad alojan, cortaderas , enredaderas y juncos , totoras, madreselvas, campanillas, hiedras, lirios amarillos, cardos, helechos y lentejas de agua, jazmín del bañado, espadañas…

También vemos variedad de aves : patos, cigüeñas, garzas, teros, chimangos, calandrias, cardenales, cotorras…

La vista se extiende y se amplía casi hasta el horizonte y el aire se siente más limpio y claro. Los espejos de agua, tanto la laguna Los Patos como el muy denostado arroyo El Gato, suman reflejos lumínicos que dan movimiento al paisaje.

Las banquinas por donde correr se ofrecen bastantes planas y sus pocas irregularidades ayudan al necesario entrenamiento de tobillos, especialmente para aquellos que gustan de las carreras de aventuras. Terreno ideal después de las lluvias, que por tener un buen drenaje , no se encharcan y brindan una agradable sensación mullida a nuestras zapatillas, incrementando el disfrute de la pisada.

Desde Tolosa, la ida y vuelta hasta el río son unos 20 km, distancia ideal para los fondos del fin de semana. Este ambiente nos propone un cambio substancial en nuestras sensaciones, en nuestros sentidos, llevándonos a interactuar intensamente con la naturaleza , herramienta fundamental para el trabajo mental , complemento absolutamente necesario para abordar los fondos , las largas distancias y las implicancias más profunda del running.

La escuela del “Mindfulness” (de la “atención plena”) , difundida desde la neurociencia, se ha hecho muy popular entre los runners, en la búsqueda de las condiciones psicológicas –además de las físicas- para una mejora en el rendimiento deportivo, y que consiste en la concentración , atención plena y presente en nosotros mismos (dolores, emociones ,temores, cansancio… ) y el exterior (la naturaleza que nos rodea).

Qué nos pasa cuando hacemos un fondo?

Iniciar un entrenamiento prolongado en el tiempo, nos propone un desafío: cómo mantenerse , despierto, atento, activo y sin aburrimiento en ese lapso?

En los primeros metros, el cuerpo se ahoga (hasta “cambiar el aire”) y la cabeza se impone con su experiencia : “ya va a pasar”, al poco tiempo el cuerpo encuentra su zona de confort y avanza generoso en energía y ganas sobradas de desbocarse ante la liviandad aparente del esfuerzo.

Pasado ese momento de euforia las fuerzas merman relativamente y entramos en un nuevo estadio .

La respiración es agitada pero accedemos a una situación más permanente, la de la ”meseta”: no hay tanta alegría en el paso, el aire llega pero no sobra y hay un nuevo equilibrio, aunque algo doloroso.

En este estado de inercia el cuerpo logra una cierta autonomía en la que parece no haber desgaste de energía y que por experiencia (estadísticas y gps mediante) sabemos que es el que nos provee la distancia y la resistencia.

Un equilibrio inestable , un límite sutil que no admite sobrepasos violentos ni euforias momentáneas, pero que es sostenible en el tiempo y que sabiéndolo manejar nos da la energía para ir avanzando.. En este estado de equilibrio dinámico , respiratorio , muscular, cardíaco, arribamos a estados cuasi meditativos , en los que la mente parece desprenderse del cuerpo que permanece inalterable en esa aparente inercia perpetua.

Así empiezan a circular rápidamente ideas , situaciones, problemas que como en una película o sueño nos muestran aquello que nos ocupa y nos preocupa en la vida cotidiana. Algunas de estas imágenes pasan simplemente y se “airean”, otras permanecen y en ese vértigo mental encuentran soluciones o respuestas. Muchas otras ensoñaciones van y vienen.

Estas situaciones son de gran ayuda para el corredor , descontando que el cuerpo sigue en esa velocidad crucero sin acusar más dolores de los normales , cuando la cabeza está ocupada en estos “videos”, las distancias se recorren sin tomar debida consciencia y resulta así que nos encontramos habiendo recorrido trayectos casi sin darnos cuenta ( y de hecho en carreras urbanas largas , a veces no recordamos haber pasado por ciertas esquinas).

Sin embargo, llegará un nuevo momento en el que ese equilibrio parece romperse : la energía se agota , la fisiología se acerca a sus límites, la alegría se esfuma, el entusiasmo y las emociones flaquean y nuestra cabeza nos proporciona entonces innumerables razones “sensatas” para abandonar.

La experiencia de la finitud de nuestras fuerzas se hace presente y comienza propiamente el trabajo mental necesario, el del camino interior , en soledad , en silencio, el tiempo de las sutilezas, de la sintonía fina cuerpo y mente que es el secreto de la fortaleza en las largas distancias y el sentido del espíritu del fondista.

Son nuestros pensamientos los que , llegado el momento del sufrimiento y la merma de energía, nos darán el plus necesario o signifiquen el obstáculo insalvable. El modo en que los gestionemos determinará el resultado final.

La amplia visión horizontal, que nos ofrece el paisaje, pareciera conspirar contra nosotros y nos pone en el real espacio relativo que ocupa nuestro cuerpo y fundamentalmente nuestros pequeños pasos en aquel amplio entorno.

Esto es, ante la visión (aparente) sin límites de la distancia a recorrer, percibir la real dimensión de nuestro paso y el enorme diferencial entre una y otra medida.

Volviendo desde el Río , cuando superamos la curva de la Laguna del Pato ya estamos cansados (iremos por el km 12) y aparece en el fondo del camino, recortada como una masa de hormigón la silueta de la ciudad y una larga recta infinita: “tanto falta ?!”

En el running nos familiarizamos con los límites y aprendemos que sólo acercándonos a ellos podemos avanzar y crecer.

Implica necesariamente la capacidad de asumir y “transitar” (Mindfullness) conscientemente esos momentos dolorosos, concentrándonos en el sentido ( “aquí y ahora”) que tienen para nuestro desarrollo: saber que a cada paso , incrementamos fracciones infinitesimales de capacidad aeróbica, ampliamos la red circulatoria, entrenamos la cabeza, consumimos calorías, fortalecemos los músculos, mejoramos el rendimiento y la salud…

Si logramos este trabajo mental , las ideas se ordenan , relativizamos el dolor y el agotamiento , le damos significación a esos pequeños pero irreversibles pasos , que en un tiempo determinado, de no mediar la impaciencia , el apuro y la desesperación, nos harán avanzar , y casi sin darnos cuenta terminarán por dejarnos en la meta.

Nuestra “pequeñez”, entonces, vencerá a aquella “inmensidad” y se transformará en nuestra fortaleza , que someterá a aquella idea perturbadora y paralizante del “no puedo”.

Aprender a transitar estas situaciones , creo, es definitorio para una carrera amateur que no obstante pretenda algunos resultados satisfactorios y por sobre todo, para llenar de sentido humano y crecimiento personal una experiencia que, excediendo ampliamente lo deportivo, tiene consecuencias enriquecedoras para nuestra vida.

"nuestro cuerpo, al igual que nuestra consciencia, es un laberinto…me concentro en mi cuerpo para que no se me escape ningún sonido, ninguna escena, y para no perder el rumbo…aún no sabemos lo que puede un cuerpo…De todas las cosas que comportó para mí la experiencia de la ultra maratón, la más significativa no fue de carácter físico, sino espiritual…el acto de correr se hallaba ya en un ámbito que rozaba casi lo metafísico. Primero estaba el acto de correr y luego, como algo inherente a él, mi existencia. Corro, luego existo". (Haruki Murakami’ galardonado literato japonés que escribe novelas y corre maratones : ”De qué Hablo Cuando Hablo de Correr”)




Alejandro Asprella
alejandroasprella1954@gmail.com
Facebook. masalladelrunning



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