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Autor: Cynthia Plohn - Fecha: 2019-04-24

LA FE MUEVE MONTAÑAS

Esperanza, fe y amor son tres de las palabras que definen a Santiago Gutiérrez, quien apenas siete meses después de que un grave accidente lo dejara en silla de ruedas y, por el cual estuvo a punto de morir, volvió a practicar el deporte que tanto ama: la natación.  

Dos meses después de su primera zambullida en la pileta donde entrenaba antes del accidente hizo su primera travesía: cruzar a nado el Lago San Roque, en Villa Carlos Paz donde vive y a partir de allí no paró más y se fue superando día tras día.  

Para sus desafíos entrena en pileta o río durante todo el año en malla (no usa traje de neoprene aunque haga frio)y entrena mucho en seco.  

Cuenta que realizó una travesía en Brasil entrenando solo en seco: mancuernas para hombros, bíceps y tríceps; pecho y espalda para potenciar la brazada porque son sus brazos su única herramienta para hacer frente a las correntadas u oleajes.  

“Soy mi propio entrenador, no tengo a nadie dirigiendo mis entrenamientos pero acepto indicaciones y sugerencias de entrenadores que ocasionalmente charlan conmigo y me orientan. Todo esto comenzó gracias a una compañera guardavidas quien sabía de mi rendimiento antes del accidente donde nadaba 3 horas por día y nadaba muy rápido y además estaba corriendo entre 20 a 22 km por día y hacía mucha actividad con bici en las sierras. Lo que me llevó a hacerle caso fue mi espíritu de aventura y las ganas de seguir en actividad” explicó a Historias Deportivas. 
 

Además de cruzar el Lago San Roque participó del proyecto “El río nos une” que consistió en nadar en todos los países que limitan Argentina. También hizo el cruce del Canal de Beagle, nadó en el lago Titicaca y en el río Bermejo, entre otros.  

Santiago cree que su principal logro es jamás haber perdido la fe. “Aprendí que si en la vida te sacan todo, te roban todo,perdés todo o lo que tenga que ver con lo material, sino perdiste la fe o no te han robado la fe todavía no has perdido nada.No he perdido el amor por lo que hago ni el amor por dios y tampoco he perdido la esperanza de volver a caminar. Eso está latente en mi 24x7” dijo emocionado.  

Una de sus grandes metas es hacer una travesía de 4km en el mar de Galilea en Israel y la idea es hacerlo acompañado de nadadores convencionales y paraolímpicos. También nadar en las Islas Malvinas, frente al Glaciar Perito Moreno y en La Antártida.  

Ahora está entrenando duro para su nuevo desafío: este domingo 28 de abril nadadará 10k en la laguna Mar Chiquita, la más grande de Sudamérica y la quinta a nivel mundial y está ubicada su querida Córdoba.

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