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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-06-17

ALCANTARILLA

“Soy perito forense y la madrugada del 2 de Septiembre de 2006, durante una gran tormenta, íbamos por la ruta 205. En pleno viaje revienta una rueda de la camioneta y para no darnos de  frente con un camión mi compañero dio un volantazo y chocamos contra una alcantarilla. Dado a que venía mojada y con mucho frió por haber trabajado en la intemperie un rato antes, me encontraba sentada “como indio” y sin cinturón de seguridad. Resultado: salí volando y me cae la camioneta encima. Quede con fractura de pelvis, desplazamiento de tórax y hernia de discos”

Vivian Rodriguez de Cañuelas, Buenos Aires, tuvo un cambio radical en su vida luego de ese accidente. Lo primero que le pasó fue que tardó cuatro meses para volver a caminar. Luego, sufrió la disolución de su matrimonio que llevaba trece años. 

En 2012, seis años más tarde de la separación, pasó por la bicicletería de su barrio y le nombraron la idea de unirse en una salida a Lujan (70 kilómetros de distancia). Ante su negativa original por no tener una bici y no sentirse en condiciones, el dueño le sube la apuesta diciéndole que le arma una para la travesía. “Termine aceptando”.

Durante esa salida escuchó que se hablaba de ir a Rio Pinto y no tuvo mejor idea que unirse a esa competencia. Ese terminó siendo su inicio en el deporte.

Se fue anotando a distintas carreras en bike, pero no contaba con una capacidad aeróbica que soporte las “salidas” debido a un coagulo de sangre remanente del accidente. Luego de una charla con un especialista decidió correr a pie. Primero unas cuadras y después algunos kilómetros.

Su primera carrera fue de 3k en su ciudad para juntar fondos a beneficio de un nene. “Me anotaba en carreras locales de poca distancia a beneficio, hasta que alguien me dijo que se corría una carrera en Misiones, termine anotada en los 42k”. En ese viaje contó con la compañía su sobrino de 14 años que fue su faro para llegar al final. Le prometió llegar antes de las 16 horas y, aunque tuvo muchísimas ganas de abandonar, cumplió. Ya después de esa experiencia, vino la exigente Fiambala Desert Race en Catamarca y competencia en paises limítrofes.

Ella  se agota en la salidas de las carreras por un problema que le quedo por el accidente. Tiene un coagulo de sangre encapsulado ocupando lugar y no se puede sacar.

“El deporte me cambió la vida. Antes de correr estaba con tratamiento de hígado y riñón, tomaba seis pastillas y me daba una inyección por día. Desde que empecé a correr no tomo más medicamentos, salvo un antinflamatorio por la cintura. Veo una carrera en Facebook y me saca la cabeza, me anoto en la distancia más larga. Me cambio la vida, la forma de ver las cosas. La verdad que agradezco estar en este mundo. Termino muerta las carreras fulminada pero con una alegría y las pilas bien cargadas hasta el próximo evento.Pienso que es casi imposible, que no voy a llegar. Pero trato de hacerlo aunque llegue última. Nunca gané una carrera, con solo llegar y pensar que vencí lo imposible me alcanza.”

¿Cómo sigue su vida? Se recibió de profesora de nivel superior y ahora da clases de Postgrado en la Universidad de Buenos Aires y en la escuela de policía.

“Uno de los finales para recibirme era filosofía de la educación y tenía que hacer un ensayo acerca de la dimensión filosófica de la educación. Utilice un tema que me apasiona, si se puede aprender a través del deporte. Un hermoso ensayo donde me saque un 10.”

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