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Autor: Eduardo Barrionuevo - Fecha: 2019-03-26

BARKLEY MARATHON

Durante los últimos días de Marzo o los primeros de Abril (nunca se sabe exactamente) se corre la carrera más rara del mundo. Con solo 40 cupos disponibles cada año, y cientos de solicitantes, la demanda supera con creces la oferta. Los postulantes a realizarla solicitan un formulario de inscripción, con el cual se realiza un sorteo y luego se informa quienes son los seleccionados.

Si sos uno de los elegidos, recibirás una carta de ‘condolencias’ informando que eres uno de los insensatos que se enfrentarán a esta ‘devoradora’ de corredores. A partir de ahí, solo tenes que ir el día de 
la salida de la carrera en el Frozen Head State Park de Tennessee con 1,60 dólares y una matrícula de tu país o estado en el que vivas. Si el destino quiere que vuelvas a repetir participación, entonces el ‘precio’ de la inscripción cambia. Esta dependerá de lo que el organizador necesite ese año, quizá una camisa, medias o cualquier cosa.Ya te avisará.


Un toque de concha de mar de Lazarus, creador de la carrera, anuncia que la salida será una hora más tarde. Luego de ese lapso, en el momento en que él enciende su cigarrillo, comenzará Barkley.

Esta prueba no pretende ser el reino inaccesible de la élite, sino más bien ser abierto de tal manera que cualquier corredor pueda aspirar a enfrentar los desafíos de esta difícil carrera.  Por delante, cinco vueltas de 32 kilómetros cada uno, 20000 metros de desnivel acumulado y sesenta horas para completarlos, y esas cifras son antiguas -dicen que cada año Laz aumenta la distancia y las subidas-. Un recorrido que no está marcado, que no tiene abastecimiento y en el que para seguir el trazado correcto es necesario usar de mapas y brújula en búsqueda de cada uno de los libros en los que se deberá arrancar la hoja correspondiente al número de dorsal del participante. Eso demuestra que se ha pasado por ahí.


Para complicar un poquito más las cosas, los corredores realizan 
la primera vuelta en el sentido de las agujas del reloj y las siguientes van cambiando de sentido alternativamente. El primer corredor que llega al comienzo de la quita y última vuelta, puede elegir en qué sentido darla. El resto de corredores (si es que los hay) salen en el sentido opuesto al corredor que le precede.


Todo, inspirado en la historia de James Ray, el asesino convicto de Martin Luther King, que en su ruta de fuga de la prisión de Brushy Mountain sólo logró recorrer unas ocho millas en casi dos días y medio. La historia sirvió para inspirar la creación de estas cien millas que, al revés que cualquier otra, tiene todo para que no se logre terminar.

Sobre el papel parece que la carrera no sea para tanto pero hay varios números fríos que te dejan más frío todavía. Desde su primera edición allá por el año 1986 hasta 1995, ningún corredor fue capaz de terminarla. Y si se cuentan las  33 ediciones que lleva esta carrera, el número de finishers se reduce a quince entre todas sus ediciones. Y en estos quince totales, hay algunos que han repetido. Jared Campbell ha conseguido terminarla  tres veces.


Si se llega a terminar no hay medallas. Solo esta el aplauso y admiración de todos los que no han podido terminar y la felicidad de no haber perecido en el intento. Eso y heridas en las piernas, manos, alguna que otra ampolla.

Sin embargo, esta competencia es más conocida cada año que pasa, su leyenda traspasa fronteras y participar en ella se empieza a convertir en objetivo de corredores de todo el mundo y no sólo grandes desconocidos. Barkley Marathons, es una carrera que año tras año se está convirtiendo en un fenómeno de masas, que ha pasado de ser conocida por unos pocos “nerds” del trail a ocupar páginas de revistas especializadas.  

Te dejamos el link de la pagina oficial si se te pasa por la cabeza realizarla: www.barkleymarathons.com 

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